Anteriormente, en
Visión de Fe, mi papel de liderazgo era secundario. Es decir, no tenía un cargo específico, pero ser el hijo del Pastor era más que un simple titulo.
Ahora que
estamos en El-Gibor los papeles han cambiado, hoy mis hijas son las hijas de los Pastores. Y las responsabilidades de liderazgo son ahora mi pan de cada día.
No es que anteriormente no haya experimentado los retos que mencionare a continuación, pero no era mi prioridad resolverlos.
En Iglesia Cristiana El-Gibor tenemos casi ya un mes y medio de haber empezado a trabajar y uno de los retos que ahora me enfrento es la COMUNICACIÓN.
He estado platicando con Alejandra, mi esposa, acerca de mi percepción de la eficacia de mi comunicación. Definitivamente es algo en lo cual estoy trabajando.
Para que una idea se logre transmitir eficazmente se debe estudiar la audiencia y modificar el método de comunicación.
Si tengo una audiencia de personas de 3 a 5 años debo adecuar mis métodos de comunicación para darme a entender, seguramente usaré dibujos, figuritas y cancioncitas.
Si tengo una audiencia de 13 a 15 años no creo que me funcionen bien los dibujos, ni las figuritas. Tendré que utilizar métodos adecuados a su lenguaje, tales como los deportes, la música juvenil, etc.
Y así con todos los grupos de audiencia que tengamos.
Pero debemos estudiarlos, leer lo que ellos leen, escuchar la música que ellos escuchan para que al momento de transmitir una idea lo hagamos en el lenguaje que ellos entiendan.
Pablo lo hizo el Hechos 17:28.
No podemos pararnos frente a un grupo de personas y hablarles como nosotros creemos que se debe hablar si ellos no nos van a entender.
¿De que me sirve hablar de misterios bíblicos si los que me están oyendo nunca han abierto una Biblia?
¿De que me sirve utilizar términos como prosperidad del alma, santidad o diezmo si no conocen al motivo de todo ello, Jesús?
La religiosidad se ha incrustado tanto en nuestras vidas que la mera mención de hacer todo lo contrario a lo que se ha hecho por siglos nos causa un rechazo inmediato y un temor a hacerlo porque
“eso es malo”, hablar como ellos es malo, usar sus términos, sus ritmos, sus danzas…
Yo estoy dispuesto a romper la tradición de hacer siempre lo mismo... ¿lo estará mi equipo de trabajo?
En eso estoy trabajando.