Recientemente estaba conversando con unos amigos y mientras platicábamos sentí como que un balde de agua fría caía sobre mi al relacionar un famoso verso que aquellos que esquivamos las responsabilidades con Dios no nos gusta citar.
Y es que Pablo en Romanos 12:1 nos ruega que presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo.
Ahora, si nos basamos en que los humanos somos como aquella marca de aceite, 3 en 1, tenemos mente, cuerpo y espíritu.
Presentar el espíritu es fácil, porque como viene de Dios, y el clama por El, es fácil querer meterse en las “cosas” de Dios.
El alma es un poco más difícil, pero no imposible. David nos insta a que le hablemos y que le digamos que alabe a Dios y no olvide ninguno de sus beneficios.
Pero la mente… El intelecto, la razón, la materia gris que usamos para calcular, relacionar, computar, maquinar, etc.
Esa si que es difícil.
Porque, como todo lo que nos pasa desde que nos despertamos hasta que nos dormimos tiene lógica, es difícil dejarla a un lado.
La lógica nos la enseñan en el kinder, en la primaria, en la secundaria, en la universidad, en el instituto de música, el teológico, el todos los lugares de enseñanza nos obligan a usar la lógica.
Es más, yo se la inculco a mis hijas para que aprendan a no hacer tantas preguntas.
Pero con Dios eso no tiene ninguna relación.
Dios no es un Dios lógico.
No tiene lógica mandar a un hijo a morir.
No tiene lógica dar MI dinero a la iglesia.
No tiene lógica que un pueblo de casi 2 millones de personas atravesara un mar partido en 2, y luego un río.
No tiene lógica.
Pero lo que menos tiene lógica es dejar mis pensamientos de “libertad” y “comodidad mental” y presentarlos en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.
Yo soy un reacio defensor de las libertades, y hasta he me he dado el lujo de mal interpretar versos a mi favor, tales como “retened lo bueno y desechad lo malo” y “para el limpio todo es limpio”.
Pero el pasar del tiempo, he ido aprendiendo que no todo es libertad, el ser humano no fue creado para ser libre. Pablo lo dice en Romanos 6:16.
Así que, lo siento amigos. Si Uds., como yo, creían que todo nos es permitido, permítanme hacerles este reto que yo mismo estoy practicando: Si somos tan libres como creemos serlo, presenten “su libertad” como sacrificio delante de Dios. Es decir, deja de hacer lo que según tu es tu libertad por un día, o por una semana, o por un mes. Como un tipo de ayuno.
No hay ningún riesgo, no tenemos que adoptar ninguna creencia y concepto ajeno, solo rindamos esos conceptos “lógicos” a Dios, porque El también se merece eso.
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