Muchas veces cuando cometemos una falta o un pecado entra en nosotros un sentimiento de culpa A veces es tanta la culpa que no nos permite recuperarnos de nuestra falta y nos sumergimos en una espiral de conmiseración.
En Gen. 4 se relata la historia de cuando Caín mata a Abel. En el verso 5 dice que Caín se enojo y andaba cabizbajo.
Cuando cometemos una falta por naturaleza se rompe un vinculo que hay entre Dios y nosotros, pero es responsabilidad de nosotros reconstruir ese vinculo a través del perdón que obtenemos en el sacrificio de Jesús.
Caín se enojo e inmediatamente cayó sobre él pensamientos de condena. El dejo que esos pensamientos habitaran en su corazón de tal manera que aun DIOS le dio la calve para salir de esa situación y el no quiso entender.
El pecado se domina conociendo sus estrategias.Esta es la formula perfecta para una vida en constante derrota: pecamos-nos separamos de Dios-perdemos comunión-muerte espiritual.
La maravilla del amor de Dios es que así como en el Edén cuando Adán peco Dios lo busco, hoy cuando pecamos Dios baja a nuestro mundo y nos busca para redimirnos.
Jesús al morir y darnos nueva vida, nos dio la potestad de dominar al pecado y sus estrategias.
Cuando seamos alcanzados por el pecado debemos recordar que necesitamos pedir perdón y no dejar que los pensamientos de conmiseración que nos dicen que somos
demasiado malos para estar cerca de Dios nos envuelvan.
En Jesús tenemos el perdón de pecados.
Esta es la formula para una vida en victoria: pecamos-nos arrepentimos-se fortalece nuestra relación con Dios-dominamos al pecado-vida abundante.
Cuando lo logremos podremos andar por la vida con la cabeza en alto.
Gen 4:7…Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. (NIV)De eso se trato la plática de este domingo.
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